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  • Para chicas lectoras

    Quiero relatar mi experiencia para niñas y chicas jovencitas que por curiosidad incursionan en estas páginas y que muchas veces, adquieren una idea equivocada del sexo y sobre todo del despertar sexual, por lo que si alguien espera una historia de grandes penetraciones y exageradas potencialidades, de una vez les invitó a buscar otra historia, ya que esta siendo real, seguramente los decepcionará.

    Mi tío, me prestó su correo electrónico, realmente se llama Alejandro Magno y no se puso así en el mail, para impresionar con fantasiosas potencialidades es el protagonista de esta historia para niñas y jovencitas con curiosidad y tal vez precocidad sexual, es un hombre normal tiene 40 años y es serio y formal, arquitecto de profesión se dedica a su esposa y dos hijas mayores que yo.

    No se cuando se inicia esta historia, me pusieron Alejandra en honor a mi tío que es una gran persona y ocupa un cargo importante en México, desde que recuerdo, sentía yo una atracción muy grande, casi como un imán por mi tío, mis primeros recuerdos, son siendo una niña de tal vez 6 o 7 años, flaca, rubia y ojos azules, esperando que mis tíos vinieran a visitarnos para abrazarlo, sentarme en sus piernas, besarlo y que me acariciara, lo cual me provocaba un vértigo impresionante.

    Mis papás me cuentan que desde que era una niña de dos o tres años, quería que mi tío me lavara la colita después de ir al baño, poniendo a mi tío en verdaderos aprietos ya que se sentía incomodo de mi inocente petición.

    Mi familia es muy liberal, me permitían andar desnuda por la casa y era normal bañarnos mi hermano un año menor que yo y mis papás todos juntos, por lo que mi actitud hacia el sexo era la gran atracción que mi tío me causaba y que me hizo jurar desde los 10 hasta los 16 años que estaba locamente enamorada de él.

    Tengo que agradecer a mi tío, la gran enseñanza que me dio en materia sexual y del amor, ya que de haber abusado de mi, aprovechando mi inocencia y confusión seguramente me hubiera dañado profundamente, por otra parte si me hubiera rechazado fríamente o con el moralismo del parentesco, podría haber sufrido una gran frustración.

    Mi tío me besaba, me cargaba, me dejaba sentarme en sus piernas inclusive en medio de reuniones familiares y de amigos y me mimaba con gran amor, pero solo él y yo sabíamos que era nuestra relación algo mucho más allá que una simple relación de tío y sobrina, era de una mujer, pequeña pero mujer al fin, y un hombre maduro.

    Al sentarme en sus piernas, con siete u ocho años, con mi faldita de niña, sentía una excitación sexual muy grande y me sentaba de tal forma de sentir en mis piernas primero, en mis nalgas después y posteriormente en mi vagina, su pene calientito y duro. Jugando con él o con alguna muñeca que me llevaba para disimular me las arreglaba para moverme intensamente y sentir unas ricas cosquillitas en mi colita.

    Cuando visitábamos su casa, le pedía a mi tío que fuera a jugar con los niños, mis primos mi hermano y yo, aprovechando cualquier oportunidad en los juegos para que me hiciera cosquillas, me cargara o acercarle mis nalguitas y vaginita a cualquier parte de su cuerpo, manos o pene.

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    La verdad no se su era con plena conciencia, necesidad de ser amada y mimada o simplemente una sexualidad probablemente prematura, la verdad es que esperaba con ansias el fin de semana.

    A los 10 años me convencí que estaba enamorada de él y teniendo más conciencia de la sexualidad, quería que me hiciera el amor y me le insinuaba, preguntándole si me quería, si yo le gustaba, si estaba bonita y él a todo me respondía que si. Una tarde jugando Strega, juego de T.V., estaba sentada junto a él y cada vez que yo perdía me tiraba de espaldas en un sillón tomando su mano y poniéndola en mi rajita que estaba caliente y húmeda, no había forma de que el no lo notara y así fue, seguíamos en el juego y el me acariciaba dulcemente la entrepierna.

    Me senté en sus piernas sin poder aguantar más, a propósito deje que mi faldita quedara encima de mis piernas, por lo que quedé sentada con sólo mi pantaletita sobre su pene que ya estaba también a tope, aún hoy recuerdo que colorada y sudando lo cabalgué hasta tener mi primer orgasmo.

    A partir de ahí busque quedarme a dormir en su casa en donde me acostaba en medio de los dos, pero dando las nalgas hacía mi tío, tomaba su mano y la llevaba a mi culito, me encantaba que me hiciera un masaje y con 11 o 12 años, me sumía en un sopor que me llevaba a orgasmos riquísimos.

    Sin embargo mi tío no me cogía, empecé a ser más atrevida, los senos empezaron a crecerme y le pedí que me hiciera un masaje, le conté que en la escuela me habían dicho que para que crecieran deberíamos buscar quien nos los estirara, riéndose aceptó y me dio dulces pellizcos en mis incipientes pezones rosados, que a mi me daban vergüenza ya que mis amiguitas de la escuela los tenían obscuros.

    Iniciamos un nuevo juego, una posada en que a mi tío le tocó mover la piñata, yo lo acompañé y poniéndome enfrente de él, le pegué mis nalguitas a su pene haciendo movimiento circular y tomando su mano la llevé a mi rajita, babeante y suplicante, mi tío me masturbó por encima de la ropa. A partir de ahí le pedía que me acompañara a mi recamara y frente al espejo, le pedía que me besara el cuello, bajo mi largo cabello rubio, que con una mano me acariciará los senos y con la otra la vaginita, mientras yo me repegaba a su miembro, hasta que me hacía terminar.

    Mis papás se divorciaron y me quede a vivir con mamá, se acentúo mi necesidad de estar cerca de mi tío y ya con 14 años quería desesperadamente que me hiciera suya, mi mamá y mi tía se hicieron muy cercanas ya que mi mamá estaba muy afectada por la separación de mi papá u ahora estábamos para mi felicidad más cerca de mi tío. Las hermanas se la pasaban platicando y yo esperaba a mi tío desesperadamente para acompañarnos.

    Empecé a acostarme desnuda y cuando oía los pasos de mi tío me destapaba, aunque mi tío pasaba y me tapaba, hasta que una noche me dijo al oído, mas tarde regreso amorcito.

    Temblando, me vestí con unas pantaletitas de corazones y un camisón de niña, sin poder pegar un ojo, me puse a esperar. Escuché todos los ruidos hasta que mis tíos se acostaron, ya prácticamente vivíamos ahí por lo que teníamos una recamara para mi prima y para mi y después de que mi tío se aseguró que su mujer se durmió, vino con su mujercita, me dio un beso en la frente que tenía sudorosa y empezó a besar mis mejillas, mis oídos, mis párpados y alrededor muy cerca de la boca, con sus manos empezó a acariciar sobre el camisón mis pezones ya un poco más desarrollados y al sentir un beso en la boca, tuve un orgasmo increíble, que me sacudió en la cama y casi me hace pegar un grito que hubiera despertado a toda la familia.

    Abrí mis piernas y puse instintivamente mi mano en el centro del mundo, mi tío siguió con su tarea, poniendo nuevamente mis sentidos en la tierra y tiernamente puso su mano en mi mano, haciendo presión sobre mi vulva que explotaba, retiré mi manita y el inició con tres dedos un masaje alrededor de mis labios vaginales, el dedo del centro en círculos llegó al clítoris y yo al climax nuevamente, levanté el resorte de mi pantaletita suplicándole que metiera su mano, me quitara la ropa y me desvirgara.

    Al sentir directamente su mano, con jadeos irrefrenables y sintiendo un gozo amoroso muy intenso, me soplaba la oído, amorcito, princesa, tesoro, palabras que llevo en el corazón y que hicieron que el gozo sexual fuera pleno. Me metió dos dedos, parando antes del himen, a pesar de que con mi mano lo invitaba a penetrarme empujándola, el me masturbó sobre el clítoris y los labios exteriores e interiores.

    En agradecimiento unos días después, ante el espejo le pregunté si me amaba y el me dijo que mucho, pero que no me confundiera, que él era un señor y yo una niña, que incluso lo podían meter a la cárcel por lo que estaba haciendo, llorando le confesé mi amor y el me contestó que esa es la única razón por la que hacía conmigo "el amorcito" ya que no quería que alguien me fuera a lastimar, que él sólo me haría cosas ricas y que ya llegaría el día y el amor a quien entregaría mi virginidad. Le pedí que me dejara ver su pene y jugar con él a lo que accedió y le baje el cierre del pantalón sacando su instrumento que me pareció hermoso, lo acaricié, subí y bajé mis manos por aquel pedazo de carne anhelado y le volví a pedir que me lo metiera a lo que se negó a cambio me la puso en la entrada de la vagina y me frotó el clítoris, sentí lo máximo y le pedí que me la metiera por el culo, lo que tampoco aceptó y sólo me la acercó, lo cual fue riquísimo.

    Seguimos teniendo "sexo" y hablando de amor hasta que cumplí 16 años y mi tío me regaló una beca para estudiar en Canadá, sitio en el que conocí a mi próximo esposo, con el que la próxima semana perderé la virginidad, momento en el cual tendré un pensamiento de agradecimiento para mi tío Alejandro magno, que para mi es increíble, me dio seguridad en mi misma y autovaloración.

    Niñas no se dejen engañar con falsas historias, hay que esperar los momentos, no se dejen violentar.

    Gracias tío.

  • Marcela: Hija y Sirvienta

    Marcela descubre las actividades de su amiga, la sirvienta de la casa, que incluyen aventuras ocasionales con su padre.

    Todo ocurrió hace solo una semana, Marcela de 16 años, morenita de 1:60 de estatura y cuerpo redondeado por su adolescecia, tenia meses que se habia hecho muy amiga de Fabiola la sirvienta de la casa, una chica de 17, casi su edad, muy blanca de piel, contrario a la piel morena de Marcela, pero de cuerpo muy delgado y bien formado que la hacian parecer mayor y mas madura.

    Faby tenia un cuartito en la azotea de la casa a donde por las noches iba marcela a platicar con ella "cosas de muchachas". Pero una noche Faby se rió de Marcela cuando ésta le platicó el "excitante" beso que le habia dado su novio.

    Faby se burló de ella, le dijo que ya no era una niña para andar con esas cosas todavia, que ya era mujer. Marcela en vez de enojarse quedó intrigada, fué entonces cuando Faby le comenzó a platicar de su agitada vida sexual, Marcela quedó espantada y maravillada a la vez de saber que una chica de su edad era tan liberada y experimentada cuando en su casa ella era solo una niña. A partir de entonces Marcela solo iba a la azotea a escuchar las historias y consejos de su amiga Faby, sin darse cuenta Marcela se excitaba al escuchar los pasajes mas candentes de la vida sexual de la chica y al volver a su habitación y recostarse en su cama se imaginaba protagonista de tales historias.

    Una noche que no podia dormir, a Marcela se le hizo fácil, a pesar de la hora, ir a despertar a Faby para que le contara mas historias calientes por lo que se dirigió a la azotea con mucho cuidado de no tropezarse en la oscuridad de la noche sin luna. Al acercarse a la ventana la chica vió luz y se acercó a tocar el cristal pero se quedó estupefacta al ver a través del cristal. Un hombre de anchas espaldas estaba entre las piernas abiertas de Faby, moviendose con fiereza y penetrandola como un animal. Hasta donde se encontraba Marcela llegaban los gemidos de la joven sirvienta, eran fuertes y acompasados y era obvio que estaba disfrutando mucho la cogida. Marcela se comenzó a calentar, se fijaba en cada detalle de la fuerte espalda del hombre, en sus nalgas que se movian con fuerza al penetrar a la chica, en sus fuertes brazos, su grueso cuello. era obvio que era un hombre mucho mayor que Faby, con mucha experiencia y esto calentó mas la febril mente adolescente de Marcela.

    Ella estaba hipnotizada viendo como las nalgas del hombre se movian con fuerza metiendo y sacando es verga seguramente gruesa del chochito de Faby. Marcela se recargó contra una mesa de planchar que estaba cerca de la ventana y comenzó a frotar su pubis contra el borde de la misma.

    En su mente comenzó a fantasear que era la chica que tenia entre las piernas a ese macho experimentado tan potente. Moviendo sus caderas empujaba su pubis contra la mesa y se imaginaba siendo penetrada con fuerza. Casi habia olvidado donde estaba cuando el hombre se separó de la jovencita sirvienta. Marcela se sobresaltó y se quedó congelada deseando no ser descubierta y esperando a ver que hacia esa pareja tan desigual, ese hombre tan fornido al que Marcela alcanzaba a verle algunas canas en las sienes y Fabiola una chica de 17 años, de cuerpo pequeño y delgado.

    El hombre tomó a la joven sirvienta por las caderas y con suma facilidad la levantó y acomodó en posición de perrito, su cabeza apuntando hacia la ventana donde Marcela se encontraba. Aunque estaba muy oscuro afuera para ser vista, Marcela se hizo hacia una orilla de la ventana pero sin dejar de ver. La jovencita se calentaba enormemente con a las imagenes que tenia frente a sus ojos, tenia una mano entre las piernas y se frotaba viendo la facilidad con la que el tipo manejaba el cuerpo de su amiga Faby, el contraste de su cuerpo pequeño con el cuerpazo enorme del tipo y Marcela comenzó a respirar por la boca cuando el tipo se comenzó a acomodar tras Faby para penetrarla en esa posición.

    Marcela estaba excitadísima, creia que iba a alcanzar un orgasmo en ese momento, el tipo estaba agachado acomodando su verga en la conchita de la jovencita sirvienta y Marcela comenzó a frotarse con mas fuerza casi alcanzando el orgasmo. y cuando este llegó y explotó en su cabeza, el tipo por fin levantó el rostro y comenzó a bombear su verga en el cuerpo de Faby. entre las oleadas del orgasmo, entre el placer y la sorpresa, Marcela vió el rostro de su padre. El hombre fornido y maduro, el tipo potente y brutal con el que Marcela se habia excitado tanto era su propio padre.

    Entre tropezones en la oscuridad y su conchita escurriendole entre las piernas Marcela, toda confundida, se dirigió a su recamara. Muchas cosas se iban acomodando en su cabeza, el hecho de que era evidente que su padre se cogia la sirvienta desde hacia tiempo y que Faby lo disfrutaba enormemente. No era raro que su padre necesitara un desahogo pues Brenda su esposa, y madre de Marcela, se habia pasado los ultimos meses yendo y viniendo varios días a la semana a una población vecina donde vivia su madre para cuidarla pues estaba sola, y como decia que sus dos hijos ya eran grandecitos para cuidarse solos pues se iba, pero ahora notaba Marcela que sus padres estaban algo distanciados si no no se explicaba eso.

    El cerebro de Marcela comenzó a bullir de ideas, tratando de alejarse de la imagen de lo que habia visto se imaginó a su pobre padre solo en su recamara y si la calentura era hereditaria entonces estaria tan necesitado como ella y deseando sexo todas las noches, con razón terminó seduciendo a Faby. y Así Marcela sin darse cuenta comenzó a imaginarse de nuevo a su padre en el cuarto de la azotea cogiendose como un animal a la jovencita sirvienta, su amiga y confidente. y se comenzó a masturbar descuidadamente de nuevo imaginandose la escena y ésta comenzo a volverse su fantasia favorita.

    En los dias siguiente fantaseaba que a espaldas de su padre dejaba la escuela y se buscaba un trabajo de sirvienta en una casa lujosa, se excitaba imaginandose toda clase de maltratos pues siendo de clase acomodada no sabia lo que era eso y ser tratada como una cualquiera, una sirvienta, se imaginaba siendo observada con lujuria por los hijos de la casa, ella con ropa sexy y uniforme cortisimo, pero se excitaba mas al imaginarse al supuesto patrón de la casa, se lo imaginaba maduro y fuerte y terminaba fantaseando que ese hombre de sus sueños se la cogia en la cocina, el patio, la sala y la recamara de los patrones. Aun en la escuela mojaba las pantaletas al fantasear.

    Dias despues volvió en la noche a buscar a su amiga Faby, y aunque lo deseaba no esperaba pero al acercarse ala puerta escuchó los gemidos de la adolescente sirvienta y el ruido de la cama con el movimiento y forcejeo sexual. Marcela se recargó contra la puerta y comenzó a masturbarse escuchando los ruidos del sexo, los pujidos y gemidos de Faby, y comenzó a escuchar los pujidos y murmullos del tipo que se la cogía y que llamaba puta a la chica que penetraba. Marcela se alentó aun mas con esto, metia sus deditos lo mas que podia en su virgen vagina e imaginandose que era ella ala que llamaban puta y penetraban con fiereza. Luego el tipo, por el ruido, pareció que aumentó la intensidad de sus embestidas y comenzó a levantar la voz poco a poco "Así putita, así puta!!" le decia, Marcela ya demasiado excitada para razonar reconoció que era la voz de su padre.

    "Mueve el culo perrita" le decia a Faby su amiga, y Marcela enloquecia de excitación, era algo que no podia controlar, su cuerpo tomaba el mando. De alguna manera, a traves de la puerta, se sentía parte de la acción, adentro sobre la cama estaban disfrutando del sexo desesperado, fébril y salvaje su mejor amiga y su padre. sentia que ambos le pertenecian, por amistad y parentezco y ahora que sabia lo que llevaba adentro su padre lo veia de una manera distinta.

    En el frenesí Marce se masturbaba fuertemente y se tropezó hacia enfrente volteando una cubeta metalica que hizo mucho ruido. como pudo se escondió y al rato salió su padre por la puerta alarmado pero para sorpresa de Marce, aun desnudo. Marce sonrojada lo observaba desde su oscuro escondite. respiraba por la boca excitada por el susto y la adrenalina. No pudo evitar recorrer el cuerpo desnudo de su padre con la vista, su cuerpo de hombre maduro, sus musculos suaves pero definidos, su rostro decidido, y sobre todo su vista se quedó clavada en su verga aun erecta, tan gruesa, tan llena de venas, algo que nunca antes habia visto, a Marce le pareció algo hermoso, como si su padre la blandiera como una espada, orgullosa y dura, a Marce por ser de su padre, le pareció mas hermosa aun y se sintió orgullosa de ser hija de un hombre tan varonil.

    Cuando el volvió a entrar en el cuartito Marce se apuro a bajar a la cocina y temblando se sirvió un vaso de agua para calmar los nervios, pero saltó del susto y casi deja caer el vaso cuando a su espalda oyó la voz de su padre autoritaria preguntandole que hacia levantada a esas horas. Marce se dió la vuelta sonrojada, con la mirada hacia el suelo y le contestó que le dió sed y que ahora volvía a la cama. Su padre al verla como apenada y creyendola adormilada se acercó a besarle la frente. pero al hacerlo como Marce tenia la mirada hacia abajo pudo notar la erección que adivinaba en el pijama de su padre y al abrazarla para besarla esa erección tocó el vientre de Marce que se estremeció como nunca en su vida. La verga de un verdadero hombre, una erección estupenda la habia tocado por primera vez en su vida aunque fuera a traves de la tela. Marce despues que su padre se retirara practicamente corrió a su recamara a seguir masturbandose imaginandose a la sirvientita, su amiga Faby y todo lo que ella disfrutaba a su padre.

    Practicamente estuvo en vela toda la noche fantaseando en lo que hacian Faby y su padre en ese cuartito hasta que agotada se quedó dormida casi al amanecer con su mano entre las piernas.

    A las diez de la mañana, aunque era sabado, su padre se preocupó prque aun no se levantaba y la fué a buscar, sin tocar entró y la vió en ese estado, enrojeció y se cohibió "hija levantate ya es tarde" le dijo y se fué a su propia recamara de donde no salió hasta la hora de comer.

    Al sentarse a comer su padre seguia cohibido pero Marce solo se fijaba en la gran sonrisa de Faby y que brillante se le notaba, seguro por todo lo que disfrutaba por las noches. Marce la admiraba mas que antes y cuando Faby le servia el plato al jefe de la casa no pudo evitar imaginarse, en esa cercania, los besos y caricias prohibidas que se daban en las noches solos en aquel cuartito, Marce sintió como se humedecia en cuestión de segundos, y deseó para ella tanto placer que su padre y su amiga y sirvienta compartian.

    Esa noche sus fantasias fueron mas intensas, se imaginaba como sirvienta en una casa pudiente, su fantasia favorita, pero esta vez en su fantasía, mas que insinuaciones y miradas todo era plenamente sexual. Marce se masturbaba furiosamente al imaginarse sirvienta y esclava, como los miembros de la casa donde trabajaba la tomaban a placer de todas las formas imaginables y luego la ofrecian a las visitas, todos hombres, que la usaban y disfrutaban como a una verdadera hembra. Marce sentia que explotaria de deseo esa noche si pronto no tenia alivio.

    El domingo era el día libre de Fabiola pero como no tenia nada que hacer en su casa se quedó en su cuartito, y como el lunes era día feriado y no se trabajaba el padre de Marce salió por la noche con sus amigos, su hermano mayor se acostó temprano y en cuanto Marce estuvo segura que se habia dormido subió al cuarto de Faby para cuestionarla sobre su vida sexual sin preguntarle nombres, se moria de la curiosidad de saber que sentia su amiga, casi de la misma edad, al ser cogida por un hombre como su padre. Al llegar Marce encontró la puerta abierta y entró, sobre el pequeño tocador había una nota, "Señor Gustavo, de ultima hora decidí si irme a casa, vuelvo el martes"

    Marce se rió para si misma, "La muy puta todavia le dice señor muy respetuosamente al hombre que es su amante y la posee cuando quiere" pensó. Riendo se dejó caer sobre la cama, ahí se sintió sensual y se restregó en las sabanas pensando en las muchas horas que esa pareja habia pasado ahi disfrutando de los prohibidos placeres de la carne.

    Marce se excitaba solo de imaginarse los gemidos de Faby y los pujidos y bufidos de su padre. Sumamente caliente Marce se puso de pie y empezó a hurgar en los cajones de Faby, los esculcó todos, y encontró lo que queria, la mas caliente lenceria de la putita de su amiga y algo que no esperaba encontrar, un pequeño vibrador rosado a baterias.

    Marce se desnudó y se probó los distintos juegos de lenceria, se veia en el espejo divertida y de vez en cuando ponia su mano entre las piernas y acariciaba sus senos.

    Despues de muchos minutos de hacer esto Marce se decidió por un ajuar que consistía en un bra azul rey de encaje, muy pequeñito, medias negras, liguero que hacia juego con el bra, zapatillas negras de tacón alto y nada de bragas. se sentía tan puta como su amiga la sirvienta.

    Apagò la luz, se acostó en la cama y luego de averiguar como encender el vibrador comenzó a pasarselo entre las piernas, el solo sonido del zumbido eléctrico del aparatito era suficiente para excitarla, pero la vibración que masajeaba su vulva le llenaba la cabeza de ideas y sensaciones, comenzó a soñar de nuevo con su fantasía favorita, solo que ahora en el escenario ideal, estaba en el cuartito de la sirvienta, con su ropa, en su cama y con su vibrador entre las piernas.

    Pronto se estaba imaginando que el cuartito estaba en una casa que no era la suya, y que escuchaba pasos acercarse a la puerta, la puerta se abria y en pijama entraba un hombre maduro, el patrón, en su calentura y casi sin darse cuenta le puso el rostro del papá de una de sus amigas, el señor Esquerra, un hombre fornido y con sienes canosas que a Marce siempre le habia parecido muy guapo. El señor de la casa le sonreiria y sin mas preambulo se avalanzaria sobre ella para besarla de pies a cabeza, dulcemente y sin dejar lugar sin cubrir por sus labios. Imaginandose esto Marce estuvo a punto de perder su virginidad con el vibrador, pues en su frenesí masturbatorio casi se lo mete imaginandose que era la verga del papá de su amiga. Al darse cuenta de su cási error siguió frotando el vibrador pero solo por encima de su vulva tratando de concentrarse en sus sensaciones sin perder de vista su coñito. Pero pronto su imaginación se apoderó de ella y de nuevo estaba imaginandose el cuerpo desnudo del señor Esquerra, su verga probablemente gruesa y algo corta que se meteria en su caliente y apretado coñito. La calentura en su cabeza aumentaba a cada segundo y por fin decidió febrilmente que si un vibrador le quitara la virginidad seria algo sin importancia que despues de todo facilitaria y le haria disfrutar mas su primera relación con una verga de verdad.

    Tratando de humedecer completamente el aparatito con sus jugos lo frotó y frotó sobre su vulva hasta sentir que lo habia logrado. Luego maniobrandolo lo apuntó hacia su entrada vaginal para empujarlo lenta pero fuertemente, esperando no sentir dolor. Pero la puerta se abrió de golpe, de la sorpresa la chica dejó caer el vibrador sobre la cama y luego éste rodó hasta el suelo. despatarrada sobre la cama, con cara de estupefacción Marce en la oscuridad solo pudo distinguir dos figuras masculinas paradas en la entrada del cuartito.

    -"Te dije que aqui iba a estar todavia la putita!!"- dijo la voz ronca de uno de ellos evidentemente alcoholizado. Marce se dió cuenta que la luz que entraba por la puerta iluminaba la parte inferior de su cuerpo y sobre todo sus piernas abiertas y su vulva húmeda y enrojecida, asustada se encogió hasta llegar a la cabecera de la cama donde no llegaba la luz.

    -"Vas a ver que putita tan rica"- dijo la misma voz que Marce pareció reconocer-"Vamos, soy hombre de palabra, perdí la apuesta y ahora te cedo por esta noche el pedazo de coñito que me he venido comiendo"- le decia al otro animandolo a acercarse a la cama -"Anda Beto no seas pendejo"- le dijo cási en un gruñido.

    -"Esta bien compadre, no va a ser la primera vez que me coja a una putita de esa edad"- contestó el otro riendo. Beto, su tío Beto, pensó Marce. El tío Beto era un amigo de la infancia de su papá y al que por la costumbre y la familiaridad llamaban Tìo Beto aunque realmente no fuera su pariente. Pero Marce lo adoraba, desde niña siempre la alentó y le daba los mejores regalos.

    Ahora ese hombre que era un ejemplo para la chica se agachaba sobre la cama y tomaba fuertemente a Marce por uno de sus delicados tobillos para arrastrarla hasta el centro de la cama. Con la otra mano, en cuanto pudo, manoseó torpemente la vulvita de la chica y luego se llevó los dedos a la nariz.

    -"Está bien mojadita, se nota que esta bien caliente esperando verga la putita"- le dijo al otro.

    -"Anda pues compadre y no la hagas esperar, vas a ver que apretada y rica está"- Marce, horrorizada, reconoció por fin la voz del otro como la de su padre, enronquecida por el alcohol y el deseo. Su propio padre alentando a su tío Beto a tomarla y poseerla como le plazca, a su propia hija!!!.

    Su tío Beto, estaba convertido en un animal, con sus fuertes manazas la habia tomado por la cintura hasta acomodarse encima de ella y luego la tomó por sus delicadas muñecas, separando sus brazos a los lados para luego, con su caliente aliento y lengua y barbilla rasposa por la barba crecida le empezó a lamer la cara y el pecho por encima del bra, luego lamió su cuello y subió a su oreja donde lamiendo y mordiendo comenzó a murmurarle lo que le iba a hacer sin dejar de intercalar entre frases la palabra puta -"Te voy a travesar con mi verga nenita puta"- le decia jadeando -"te voy a meter la verga en ese coñito tuyo hasta que chilles y gozes como la putita que eres!!!"- Marce nunca se hubiera imaginado a su querido tío hablando asi, pero su pesado cuerpo apresando el de ella, su boca ardiente recorriendo su cuerpo y sobre todo esas palabras y esa forma tan brutal de llamarla puta la estaban calentando otra vez, pero esta vez con mas fuerza, haciendola temblar verdaderamente de excitación, obligandola a abrir mas las piernas sin el consentimiento de su mente pero la total anuencia de su excitado cuerpo.

    El tío Beto se dió cuenta de esto y mas excitado comenzó a frotar su erección a traves de la tela de su pantalón contra la expuesta vulvita húmeda de la chica.

    Marce estaba recibiendo lo que habia fantaseado tanto tiempo, un hombre maduro, fornido y tosco estaba frotando su erección contra su parte mas íntima, sus fuertes y asperas manos la sujetaban y acariciaban torpemente y aun sin saber quien era ella, la estaba tratando como la puta adolescente que tanto soñaba ser y en lo que por fin se estaba convirtiendo ante la complacencia de su padre. Su tío Beto amasaba y mordizqueaba sus pechitos paraditos y sus pezones tan duros sin dejar de restregar su cuerpo contra el de ella. Luego levantandose un poco se abrió la bragueta y se bajó el pantalón un poco mas abajo de las nalgas.

    Marce entró en pánico, manoteó a su tío tratando de empujarlo por las caderas y alejarlo de si, pero en el intento manoteó tambien la verga, delgada, larga y dura y se quedó impávida, de esa forma tan torpe y sin querer habia por fin tocado la primera verga de hombre que se le ofrecia, Marce trató de encontrarla de nuevo con sus manos para palparla y saciar su curiosidad, pero antes de que pudiera hacerlo su tío Beto la tomó de las muñecas y alzó sus brazos por sobre su cabeza, luego sin dejar de sujetarla se agachó de nuevo sobre su pecho para morderle y lamerle los duros pezones erectos. -"No por favor no me metas eso"- gemia Marce retorciendo su cuerpo y tratando evitar lo inevitable

    -"Que es una verga mas de las tantas que ya has tenido, pinche gatita Puta?"- le dijo su tío Beto y Marce se estremeció sintiendose verdaderamente una puta, como si de verdad ella fuera Faby y hubiera disfrutado con todos esos hombres de los que ella le platicó. En su mente Marce era esa puta y le excitaba pensar que se merecia el tratamiento que le estaba dando su tío.

    Sin mucho preambulo el tío Beto tomó su verga con la mano que le quedaba libre y la dirigió a la entrada vaginal en el coñito completamente virgen de la chica, donde ni siquiera sus dedos se habian atrevido a penetrar. Marce sintió por primera vez el contacto de carne con carne, la sensación del glande de su tío tocando sus labios vaginales la hacia estremecer de anticipación. La chica trataba de concentrarse en todas estas nuevas sensaciones, tratando de grabarlas en su mente cuando de pronto sintió el primer golpe de verga que chocó contra una pequeña barrera de carne. Marce se mordió los labios y apretó los ojos tratando de no emitir ningún quejido.

    -"Esta puta está mas apretada de lo que dijiste compadre!!"- le dijo sorprendido el tío Beto al padre de Marce, alcoholizado, torpe y brusco, no se daba cuenta que el incólume hímen de la chica lo separaba aún de la gloria. por lo que levantando las nalgas se separó un poco de la chica para que esta vez, de un golpe mas fuerte, su verga entrara en el coñito virgen de la chica. El hímen se rompió y Marce gritó como desesperada, el dolor tan íntimo la hizo ver todo rojo aun en la oscuridad. Mientras su tío se quedaba quieto manteniendo su verga dentro de ella para que la vulva de la chica se adaptara a su tamaño, Marce sintió como un pequeño chorrillo de sangre corria entre sus piernas.

    -"Pinche putita caliente"- le dijo su padre creyendo que se dirigia a Faby -"Nunca has gritado asi para mi"- La chica sentía su coñito palpitar de dolor y aun así las palabras de su padre retumbaban en su cabeza como potentes mazasos.

    Pronto su tío Beto la sintió respirar mas acompasadamente y comenzó a bombear con fuerza su verga dentro de la vagina nueva sin usar y apretada de Marce. La adolescente primeriza comenzó a gemir en medio del dolor, el miedo y el placer de lo prohibido, mas que las sensaciones lo que la estaba excitando era el saberse usada y tratada brutalmente por machos de los que normalmente esperaria el trato de una princesita para ella. Pero en medio de la oscuridad y sumidos en el alcohol y el deseo sin tapujos Marce veia que cualquier mujer, incluso ella, era una puta en la que cualquier hombre buscaba satisfacerse, sin importar edad ni parentezco.

    El tío Beto le metia la verga, arremetida tras arremetida, sin tacto ni compasión, y Marce sentia su vaginita primera vez abierta estirandose hasta el límite. El morbo mas que nada, la estaban haciendo llegar a una altura insospechada para ella, el placer se estaba acumulando como líquido entre sus piernas cuando sintio la verga de su tío detenerse, palpitar y luego sintió algo muy caliente y líquido derramarse en lo profundo de su intimidad. Marce sabia lo que era eso pues Faby se lo hacia explicado, por lo que al tiempo que sentia el sémen de su tío derramarse dentro de su cuerpo un orgasmo estalló entre sus piernas, invadiendo su vientre, sus brazos, sus piernas, su pecho y tomando por asalto su cabeza. Marce se agitaba de pies a cabeza, casi saltando sobre la cama por lo violento del orgasmo. Al volver la cabeza, con la vista casi cegada de placer, pudo Marce ver a contraluz la figura fornida de su padre sujetando una botella de tequila en una mano mientras que con la otra se masturbaba observando la escena. Marce se estremeció ante la idea, su padre se excitaba y masturbaba al ver como su hija perdía su virginidad, la chica en ese momento se sentia maravillosamente puta!!

    -"La llenaste de leche Beto?"- dijo el padre de Marce y su tío respondió con una sonrisa, magreando a la chica para luego levantarse y quitarle la botella de tequila a su amigo.

    -"Me dejaron bien caliente por lo que ahora me toca a mi"- aun en la lasitud del postcoito Marce se espantó por lo que llegaba en oleadas a su mente, su padre se disponia a montarla y poseerla, creyendo que era Faby y no su hija.

    Pero el cuerpo de Marce no respondia. estaba tan sumida en sus sensaciones físicas, el maravilloso despertar sexual que su tío le habia dado, que su mente estaba practicamente nublada de deseo y cuando su propio padre se acomodó sobre ella su instinto de hembra la traicionó abriendo sus piernas sus piernas y dando un mejor acceso a su vulva al nuevo amante que se aprestaba a enseñarle para que le servia el ser hembra y tener un coñito entre las piernas.

    Las manos rudas y gruesas de su padre quemaban la piel de los muslos de Marce, pero cuando sintió la cabeza de su verga, cuando su glande se posó sobre su vulva sintió que el miembro de su padre era de fuego, nunca en su vida habia sentido nada igual, y esta terrible y deliciosa sensación la hacia olvidar todo y sentir solo su cuerpo y el del hombre que se aprestaba a poseerla.

    Su gordo glande, ancho como un hongo se empujó un poco hacia adentro estirando su abertura vaginal hasta lo que Marce creyó era su capacidad.

    -"Mmm, será que estoy muy caliente o muy borracho, pero esta noche te siento muy rica putita"- le dijo a Marce su padre sin saber siquiera a quien se dirigia, en su estado alcoholizado bien podria haber estado en un burdel barato estrenando una puta novata.

    Marce se estremeció con sus palabras burdas y sexuales, groseramente eroticas y sin miramientos. Le encantaba ese tratamiento, era algo tan nuevo y le llegaba tan profundamente de su cuerpo las sensaciones que esto le provocaba, que aun sin estar muy conciente sabia que estaba enviciada a ello de por vida.

    De un golpe, sin aviso ni compasión, como si solo su placer importara Jorge arremetió contra la apretada vaginita de su hija. En un solo impulso se la habia metido, gruesa y todo, hasta la mitad. Marce contenia el llanto y al mismo tiempo trataba de gemir, gritar y respirar por la boca. Todas las sensaciones que emanaban de su vagina, provocadas por esa gruesa verga ardiente y prohibida estaban aniquilando su yo conciente, el ser de 16 años con una vida normal y decente, todo eso felizmente en su mente estaba muriendo para convertirse en una putita, la putita de su padre.

    -"Ayy, Papii!!!"- gritó Marce ante las arremetidas salvajes del alcoholizado hombre, con dolor y mucho placer mal contenido, olvidandose de todo que no fuera su cuerpo y la maravillosa verga de Jorge.

    -"Asi, asi Faby, ya sabes como me gusta que me llames"- le decia el hombre sin dejar de meterle la verga con fuerza. -"Comportate, como mi putita rica, como te enseñé. Dime lo que quiero oir"- Marce sentia una necesidad imperiosa e incontrolable de complacerlo y al mismo tiempo sabia que al hacerlo se sentiria deliciosamente mas puta.

    -"Si, papi!!! metemela duro, mas fuerte, soy tu puta!!! soy tu hembrita!!!"- La chica no dejaba de gemir y retorcer su cuerpo, tratando de calmar el ardor de su vulva y al mismo tiempo renovar y multiplicar las gozosas sensaciones de la violación que le estaban practicando. -"Papi, que rico me coges!!! no dejes de metermela!!!"-

    Jorge comenzó a bufar como un toro reforzando el impetu de sus arremetidas, metiendo cada vez mas profundamente su verga al ir venciendo la resistencia de la virgen vaginita de su hija.

    Pronto, debido al alcohol y lo apretado del coñito de la chica, el padre de Marce se vino en su interior. Marce se estremeció, su cuerpo ya reconocia esa sensación caliente en su vientre, pero su subconciente reconocia tambien que era su propio padre quien la trataba como puta y la llenaba de su leche prohibida, lo que la hacia estremecerse aun mas de placer.

    Jorge siguió moviendo su ya menguante verga mientras Marce movia las caderas tratando de instintivamente exprimirle hasta la última gota de sémen.

    -"Asi mi putita, como lo haria mi Marce, mi nenita apretadita!!"- dijo Jorge casi entre dientes creyendo dirigirse a Faby, pero las palabras que llegaron apenas a oidos de Marce la hicieron estremecerse peor de lo que lo habia hecho durante toda esa sesión, su orgasmo nació, creció y se reprodujo en segundos en todo su cuerpo, explotando con tal fuerza que no podia controlar el temblor que le ocasionó por varios segundos interminables. Marce se daba cuenta de lo que aquellas palabras significaban, que su padre la encontraba atractiva, que su padre la deseaba y hasta fantaseaba con poseerla. El orgullo de hembra no solo hinchó el pecho de la chica, sino tambien sus sensaciones las cuales multiplicó y así sin mas, sin preparación y sin saber aun lo que era sintió su primer orgasmo encadenado, su primer orgasmo multiple y se sintió una mujer plena.

  • Clara

    Soy psicólogo y como es lógico, dentro de la ética de mi profesión, estoy acostumbrado a guardar silencio ante las confesiones de mis pacientes. Sólo al cabo de un tiempo, cuando es hora de una devolución, emito mi parecer, pero sólo para poder encaminar la terapia por los carriles más adecuados. Sin embargo y pese a que siempre he creído que a mis treinta y cinco años no había nada que pudiese causarme asombro, las confidencias de una joven mujer a la que llamaré Clara me perturbaron sobremanera.

    No me he atrevido a descargar con mi propio terapeuta aún, por lo que aprovecho esta amable página para analizar con vosotros los hechos. Es decir, narrar la situación y a la vez exponer mis razonamientos y mi propio análisis, para poder llevar el caso más claro a mi terapia.

    Clara es una mujer de casi mi edad con un hijo único de dieciséis años. Divorciada, ejecutiva de una empresa de marketing en Buenos Aires, ni bonita ni fea, que me fue derivada el pasado año por una colega que se tomó un año sabático para hacer un viaje. Desde el comienzo de nuestra relación terapéutica tuvimos feeling, ya que nunca sintió esa especie de cohibición que acostumbra darse entre analista y paciente y debido a su educación más esmerada de lo común creo no haber percibido jamás esa transferencia normal. Yo soy su terapeuta y listo; ella llega, se sienta frente a mi –no hago psicoanálisis, no tengo diván- y comienza siempre a exponer sin que tenga yo que estimular de algún modo su descarga.

    Hace cuatro días tan sólo me confesó que mantenía relaciones íntimas con su hijo. Yo, impasible, escuchando los detalles que salían de un modo natural de sus labios, sin prisa, sin calificaciones y sin regodeo. Describía simplemente, abría su secreto por necesidad de compartirlo. Y seguramente, tampococo esperaba ni mis juicios ni mi valoración. Por otra parte, creo que resulta prematuro ya que en una única sesión semanal es demasiado material para catalogar de un plumazo. Pero me ha perturbado, eso sí. Sentada frente a mí con el escritorio en medio y mirándome directamente a los ojos, sin preámbulos de ninguna especie, comenzó:

    -Lo que voy a decirte ahora, Pablo –éste es mi nombre, Pablo Etchegaray, por si necesitáis un terapeuta- comenzó hace casi un año y aunque eres mi confidente desde hace un tiempo recién hoy estoy preparada para confiártelo.

    -Entiendo- dije como animándola- ¿quieres que ponga música?

    Aclaro que muchas veces enciendo un aparato de música con discos de relajación para estimular el fluir de la confesión. No se trata de otra cosa que de una técnica ampliamente usada para este fin.

    -No, está bien. Me siento muy cómoda así y quiero contar los hechos ordenadamente para que trabajemos en ellos durante las próximas sesiones- respondió, con su mirada directa y franca sobre la mía- Eso sí –agregó- aunque sé de sobra que no es tu costumbre te pido me dejes fumar porque mis ideas se acomodan mejor cuando me distiende el cigarrillo.

    -No hay problema- sonreí, levantándome a buscar un cenicero que tengo como un adorno en la biblioteca a pocos metros.

    - Cuando Alex cumplió quince años me di cuenta que había crecido bastante y sin referentes masculinos. Su relación con mi ex es bastante cerrada, no porque el chico no quiera a su padre, sino porque él no le da demasiada importancia. El hecho de haberse casado nuevamente y tener dos niñas pequeñas de su actual matrimonio parece haberse encargado de desenfocar su atención del hijo mayor varón. Y como te dije en otra oportunidad, el padre de Alex es un hombre que sólo cuida de sí mismo y puede que hasta tenga un sentimiento de competencia con el chico.

    -Entiendo- dije distraídamente, que suele ser lo adecuado para que el discurso fluya directo.

    -Me doy cuenta perfectamente que entre los adolescentes el tema sexo se trata de continuo, pero claro, de acuerdo a su edad y preparación. Siempre quise que mi único hijo fuese un chico normal y sano, por lo que jamás dejé de conversar con él abiertamente de todo, inclusive de sexo teniendo en cuenta que Javier, su padre, nunca ha sido muy compañero suyo que digamos. Cuando comenzó a ensuciar sus boxers y a dejar las sábanas de su cama duras como cartón me di cuenta que era el momento adecuado para tener una charla mucho más directa, de modo que un día a la hora del desayuno le hablé de la masturbación. Ese día, cuando lo fui a despertar para desayunar juntos y llevarlo al secundario, su cuarto, la cama y la almohada eran un muestrario prolijo y vívido de unas cuantas poluciones nocturnas. No quieras saber el olor a semen que había en la habitación del chico...Y cuando le di un beso antes de que se metiera corriendo en su baño, me di cuenta que tenía esperma hasta en la cara, lo que me indicó a las claras que había probado su sabor. Supongo debe ser una curiosidad natural. Recuerdo que yo a su edad me fregaba el clítoris cuando me encontraba un tanto tensa y luego me chupaba los dedos, extasiada conmigo misma y mis fluidos.

    -Seguramente- pontifiqué- esto forma parte del autoconocimiento experimental.

    -Bien- continuó- apenas se sentó delante de su taza le dije con total naturalidad: "tenemos que ver la forma de no ensuciar tanto tu cama, porque a mí me da un poco de calor que Rosita –nuestra limpiadora paraguaya, me explicó- tenga que aspirar y tocar tus ríos de leche". Como era de esperarse, se sorprendió con el hecho que le hablase de la misma forma en que hablan los chicos. "pero mami, no puedo evitarlo"- me dijo- "siento un cosquilleo permanente y la única manera de calmarlo es dejarme ir el pis". "Es que no se trata de pis, Alex- retruqué- es esperma, leche, es el jugo que sale de tus testículos porque están muy llenitos. Tal vez estés hasta soñando con una situación muy placentera y esto trabaja solo durante la noche produciendo la descarga. Me parece que la única forma de tomar el control es que aprendas a masturbarte, a hacerte la paja, como dicen ustedes en el cole. No me digas que no sabes lo que es...

    "Claro, mami, sé lo que es hacerse una paja, pero el asunto es que ni necesito hacérmela porque se me sale sola"-me dice sin ningún asomo de vergüenza. "Bien, de acuerdo, pero hasta ahora es el único método que yo conozca para disciplinar tus emisiones y no convertir en un chiquero tu cuarto"-respondí seria- "ya te dije que no considero que Rosita sea víctima tuya teniendo que manejar la situación por tus descuidos. A lo mejor no te gusta meneártela solo y necesitas otra mano amiga que lo haga enseñándote a dosificar el placer y aplicar los controles para retardarlo. No olvides que algún día tendrás que tener relaciones sexuales con una mujer y lo lógico sería que aprendieras desde ahora a dominar tu venida para ser un tipo competente en la cama. Eso es lo que nos gusta a las mujeres, Alex. No un tipo que pum, pam, fuera.Bueno, esta noche seguimos charlando, porque ya se nos hace tarde a los dos".

    Supongo que fue al dejarlo en la puerta del cole, al verlo dirigirse al grupito de chicos y chicas que le esperaban en el vestíbulo, que pensé: "nadie mejor que yo para formarlo. Después de todo, lo he criado casi sola, sin apoyo más que el económico. No me gustaría saberlo iniciado con una piruja desconocida, vaya uno a saber los modos con los que trataría a mi chico, menos que menos que se me hiciera gay por curiosidad. No, decididamente debo ser yo quien tome el toro por los cuernos. Al fin y al cabo he hecho de madre y padre desde que nació prácticamente."

    El timer que acostumbra a advertirme que la sesión está al terminar, por lo cual debo pedir un redondeo sonó sordamente quitándome del clima que había creado Clara con su confesión. Miré con atención la agenda abierta encima de mi escritorio con la secreta y vana esperanza que no hubiese pacientes después de ella, para poder proseguir oyendo las revelaciones de esta madre abnegada. Pero no, no había caso, todavía tres nombres seguían escritos uno detrás de otro como las cuentas de un collar.

    Clara- repuse rehaciéndome de calma- se nos ha terminado el tiempo, y me parece que necesitamos unas sesiones extras para poder efectuar un análisis cuidadoso del caso. ¿Te parece que podrías tomar dos turnos seguidos...digamos...mañana de seis a ocho, por ejemplo?

    -Estupendo, Pablo.- concordó con entusiasmo- Inclusive yo estaba por proponértelo, ya que necesito con verdadera urgencia poder manejar esto desde una visión excéntrica. Me parece que todavía no consigo salir del medio con total desapego.

    -Sin duda- carraspée- hay que analizar esto con frialdad para poder saber dónde estás situada. Nos vemos mañana, entonces.

    Me levanté de mi sitio acostumbrado de espaldas a la ventana porque me permite que la luz exterior dé en pleno sobre el rostro del paciente con inusitada torpeza. Mientras rodeaba el escritorio en unos pocos pasos constaté con horror que mi entrepierna estaba hinchada y adolorida. Apenas la hube despedido en la puerta del consultorio, pedí a mi secretaria que demorara unos minutos al próximo paciente para acomodar unos papeles. Era una reverenda mentira: quería entrar a mi minúsculo baño contiguo al consultorio para pasar agua fría en mi rostro y por sobre todo, lavarme someramente el calzoncillo porque la humedad del esperma emitido casi sin notarlo me estaba mojando el pantalón...

    Al día siguiente tenía un hueco entre las cuatro y las seis, hora fijada para la doble sesión con Clara. Como alquilo un departamento para vivienda en el mismo edificio donde tengo mi consultorio, aproveché para despedir a la secretaria ya que no había anotado a propósito la cita.

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    Cuando se hubo retirado contenta porque podría hacer una compras en el centro antes de regresar a Floresta, subí corriendo los dos pisos que me separaban de mi domicilio a ponerme una ropa cómoda buscando en el placard algo que no me quitara mi aspecto serio y profesional, pero al tiempo pudiese ser más informal y permitiera, si ese fuera el caso, disimular un posible accidente como el de ayer. Dudé entre un pantalón pinzado de color gris muy claro – una humedad pasaría totalmente desapercibida- y otro bastante amplio de color oliva. Una guayabera un tanto larga que me había comprado en unas vacaciones en Cuba, de color blanco, iba muy bien con ambas opciones, ya que su tamaño y sobre todo su soltura eran ideales para permitirme pasar desapercibido si me ocurriese una indeseable erección. La imagen ante todo, aunque uno no fuese de madera...

    A las seis menos cuarto el timbre del consultorio sonó y la puerta abierta por mí mismo dio paso a una Clara radiante que iba a seguir regalándome los detalles de su ritual iniciático maternal.

    -Bien- dije en un tono muy cálido perfectamente estudiado para que pareciese casual y absolutamente natural- vamos a proseguir con tu exposición.

    -¿El cenicero está cerca?- preguntó sentándose en su lugar de costumbre.

    -Oh, me había pasado por alto el detalle- sonreí, molesto por la dilatación del preámbulo y yendo a buscarlo al bañito porque como se habrán dado cuenta, no soy fumador y detesto el olor de los ceniceros sucios en mi gabinete de trabajo- Ten, acá está, reluciente de nuevo.

    Me senté en mi sitio y la animé con una sonrisa comprensiva. Ella, lanzando una bocanada de humo en dirección a la lámpara encima de nuestras cabezas, retomó el hilo sin más dilación.

    -"Al terminar de cenar esa noche y después de cerciorarme que Rosita ya se había retirado a su departamentito detrás del lavadero, propuse a Alex comenzar a enseñarle algunos trucos que mejorarían su performance en el futuro. Creo que no te mencioné que a esas alturas, con sólo quince años, el chico ya tenía casi la altura de su padre, un metro ochenta, y calzaba zapatillas número cuarenta y dos. Yo siempre le estimulaba a practicar básquetbol ya que me parecía un desperdicio su pasión por el fútbol con ese lomo ideal para hacerlo. Tal vez estaba un poco cansado, porque me dio una excusa un poco fútil, pero yo no estaba dispuesta a esperar demasiado mi práctica docente, por lo que amparándome en mi autoridad de madre le dije con mucha seriedad:-"Nada de fiaca, Alex. Hay que comenzar a prepararse para la vida. Tú ves todos los días que salgo a trabajar como una bestia aunque muchos de ellos no tenga ganas. A ti te debe pasar lo mismo con el cole, no me es difícil suponer que haya veces que no estés ni ahí para ir, y sin embargo sabes que debes hacerlo. Esto es igual, debe hacerse, y seguramente la práctica de las cosas sea nuestro mejor estímulo cuando vemos los resultados. Ven, vamos a mi cuarto que estaremos mucho más cómodos."

    "Como suelo ser una mamá exigente y sabe que a mí no se me discute, me siguió bufando pero sin chistar hasta mi cuarto y no opuso reparos cuando pasé llave, ya que siempre que debemos conversar algo serio suelo hacerlo para que la chica de servicio no escuche las reprimendas. –Sácate la ropa que vamos a darnos un baño- ordené. Sin decir una palabra, fue despojándose de su camiseta de algodón, del pantalón deportivo y de sus zapatillas de lona. –No, así no, dobla esa ropa – más que pedí, ordené- sabes que no me gusta el desorden, aunque vaya a ir directo a la máquina de lavar.El slip también, dale.

    No pude resistir sacárselo de las manos cuando iba a doblarlo descuidadamente – Así no, se dobla así...Pero mira qué chanchada es esto, ¿no te decía yo? Mira el olor que tiene (se lo restregué en su nariz) y qué duro está como si hubiese sido almidonado, agregué, qué espanto este chico! Ven, vamos a darte un baño para sacarte toda esa millonada de células muertas que se creen que tu vello es una especie de cementerio privado.

    Lo arrastré sin mucha resistencia a la bañera, mediada casi con agua tibia y fragancia de sales. No dejé de ver que en ese corto trayecto su pene, bastante grande por cierto, se mecía de un lado a otro con un aire de inocencia aunque tal vez por el cariz de la situación se estaba comenzando a llenar desde la base apareciendo como un ariete respetable aún en una tercera parte de erección. Me quité la bata para entrar con él y tomé una esponja suave que estaba apoyada al borde. Un chorro de gel bastó para producir una rica espuma que comencé a distribuir por su espalda y pecho sin aceptar una sola palabra de protesta.

    -¿Ves? Una cuidadosa higiene impide que el cuerpo se ataque de acné- expliqué- y al mismo tiempo, permite que la piel respire, se oxigene. Metí la esponja bajo el agua y comencé a enjabonarle los testículos y el ano, ya casi recubierto de una suave pelusa oscura.-Retiremos bien toda esa materia acumulada que huele tan feo- le dije mirando a sus ojos- Así. Solté la esponja y comencé a bajarle la piel, para lavar concienzudamente el glande que sobresalía del nivel del agua espumosa. Mi mano subía y bajaba la piel, cubriendo y descubriendo la cabezota que ya casi había adquirido un tono rosado fuerte y brillante, mientras el tronco llenaba mi conciencia con unos buenos dieciocho centímetros de longitud y un considerable grosor, muy parecido al de la verga de su padre.- Mira atentamente, Alex- le dije mientras lo frotaba- es así que se hace para limpiar correctamente esta parte tan importante del cuerpo.

    -Pero mami- me dijo suspirando- mientras me estás limpiando siento la sensación de querer venirme, tanto me gusta tu higiene...

    -No te preocupes por eso, si es perfectamente natural. Es la consecuencia. Aprieta bien la cola, vamos, no debes venirte tan rápido- y apreté un testículo para distraerlo, lo que le hizo soltar un gritito.

    -¡Ay, me duele!- casi lloriqueó aunque no dejé de ejercer presión para evitar su derrame.

    -Ahora vamos a hacer otro intento- dije cuando estuve segura que no iba a correrse ya que la distracción estaba funcionando porque su verga había disminuido un poco su tamaño- ponte de pie. Voy a mostrarte la manera de satisfacer a una chica, y sé que va a gustarte mucho. Por otro lado, es importante que sepas que el esperma es un alimento exquisito que retarda el envejecimiento si se dosifica su consumo. (Con la tranca ante mi cara y él asido a dos manos en el toallero empotrado, me vi obligada a optar ya que de nuevo había comenzado a crecer ignominiosamente frente a mi boca. O la dejaba o la tragaba, y naturalmente hice esto último, engulléndola hasta tener su cabeza en las amígdalas y mis labios en su suave y mullido vello púbico)

    -¿Te mfgutta?- conseguí vocalizar con aquel pedazo sublime hundido en mi laringe.

    -No te entiendo, mami- respondió Alex, que miraba con los ojos desorbitados cómo yo me tragaba su pija pero sin atreverse a sacarla de lo cómoda y bien tratada que estaba-¿qué dices?

    -Si te gusta- dije soltándola hacia fuera por un escaso espacio entre mis mejillas para volver a tragármela con prontitud.

    -Mucho, mami. Es un ejercicio higiénico sensacional- me dice sin dejar ahora de proyectar su pelvis adelante para que me llegara su cabeza bien al fondo. (Yo no supe si reir al oir su razonamiento. Mucho no podía hacerlo, porque estaba realmente trancada en la garganta. Con los ojos le di mi aprobación)

    -Salgamos del agua- sugerí apenas pude deslizarla hacia fuera aprovechando un movimiento suyo hacia atrás...seguramente el cabroncito quería ponérmela mucho más profundamente.

    Lo tiré sobre la alfombra y me le senté a horcajadas sobre su cara.

    -Vamos a hacer ahora el ejercicio doble de higiene- expliqué- mientras yo te lavo bien a ti tu me lavas a mí la conchita.

    Ni lerdo ni perezoso hundió su lengua en mi vagina mientras yo devolvía el favor en su miembro, que desafiaba la gravedad empinándose furioso. Ni hube de terminar de tragármelo todo cuando sentía maravillada el exquisito vaivén de su lengua en redondo explorando las paredes húmedas y calientes de mi raja. Su lengua había adquirido automáticamente una maestría excepcional, porque salía y entraba, tocaba la puerta del ano y volvía, mojándome toda en un delirio descomunal. Al mismo tiempo, mi cabeza hacía lo propio con su aparato, imprimiéndole un ritmo rápido de sube y baja que cubría y descubría alternativamente su bálano ajustado entre mis labios. Me tomó por sorpresa sentir una de sus manos refregándome los senos y pellizcándome el pezón que estaba durito y erecto como si se tratase de una pijita auxiliar en un lugar inapropiado. Pero mucho más me descolocó cuando al mismo tiempo que su lengua estaba ocupada con mi clítoris un dedo mayor casi experto se introdujo en mi culo en busca de su terminal...Sentir el frotamiento de ese dedo hurgando mi ano, otros dos de la mano contraria restregándome un pezón, su lengua tragándose mi múltiple orgasmo con deleite fue demasiado...sólo atiné a acelerar el masaje de su pija para que me llenara de una vez por todas mi boca con su leche. No puedo valorar en este momento exacto la cantidad de su emisión, pero ten la seguridad que era enorme y puedo enorgullecerme de no carecer de experiencia. El chico estaba aprendiendo muy rápidamente.

    -Sin duda- interumpí el relato sintiendo que todas mis previsiones habían sido inútiles: mi pantalón mostraba una aureola de humedad justo allí donde mi glande, descapotado y tumefacto había descargado en el boxer- ¿y cómo se sienten después de esa lección?

    -Ah, pero muy bien- respondió tranquilamente- ya te dije que desde hace casi un año Alex ha madurado bastante...Su cama es ahora un modelo de pulcritud. En cambio la mía ni te imaginas...Parece cada mañana un campo de batalla. La muchacha paraguaya renunció a trabajar en mi departamento insultándome hasta en guaraní por el desorden inusitado de mi cuarto. Pero yo estoy muy feliz porque Alex cuida mucho su higiene corporal, y de paso la mía. Hemos encontrado mil ocasiones de perfeccionar nuestra relación, tanto que ya no salgo con ningún amigo adulto y él no tiene ganas ni de salir a bailar con su grupito de chicos. Regresa siempre temprano para revisar mi bombachita por si en un descuido encuentra algún jugo sospechoso y entonces moja una toalla y me castiga por mi falta de higiene."

    Me he quedado muy pensativo con las confesiones de mi paciente. Tengo que hacer rápidamente un análisis profundo y manejar con cuidado esta transferencia que estoy sintiendo. Hasta estoy manejando la posibilidad de derivar a Clara a otro profesional para que pueda cerrar su terapia en forma imparcial.

    -Clara- le comenté como distraído- ¿nunca te mencioné que tengo un antiguo trauma con mi higiene personal? Tal vez entre Alex y tú puedan darme algunas soluciones al respecto...